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Scariolo y Sáez participan en una sesión de coaching de 'Ponle un tapón al botellón'

6/23/2010 Ponle un tapón al botellón’, dirigido a jóvenes con edades comprendidas entre los 14 y 18/20 años, es un programa de intervención formativa y divulgativa, de carácter práctico, basado en técnicas de coaching y apoyado en el baloncesto como actividad deportiva, que acerca a los jóvenes los peligros y consecuencias que están asociados al alcohol. Se trata de una iniciativa de Obra Social Caja Madrid y Fundación Feb 2014.
Dicho programa, que se ha llevado a cabo durante todo el curso escolar en cinco centros de enseñanza secundaria de Leganés, y en el que han participado cerca de 500 adolescentes, se ha presentado hoy en la Casa Encendida con la participación de jóvenes a quienes se les ha impartido una sesión de coaching para conocer sus opiniones e intercambiar experiencias respecto a un fenómeno tan extendido y que aumenta con la llegada del verano y el fin del curso escolar. En dicha sesión de coaching han estado presente además de los jóvenes, José Luis Sáez, Presidente de la Federación Española de Baloncesto y de la Fundación FEB, Sergio Scariolo, Seleccionador Nacional de la Selección Española Absoluta Masculina, Fernando Romay, ex jugador de baloncesto y responsable de Relaciones Institucionales de la Fundación Feb 2014 y Paloma Perezagua, Directora de Programación Asistencial de Obra Social Caja Madrid. En palabras de Jose Luis Sáez, Presidente de la Federación Española de Baloncesto “’Ponle un tapón al botellón’ es un programa que venimos desarrollando desde 2007 con Obra Social Caja Madrid con gran satisfacción porque, más allá del marketing social, forma una parte muy importante del trabajo de la Federación y de la Fundación. El deporte es un buen vehículo para adquirir valores sociales y este programa representa un buen ejemplo” . Principales conclusiones extraídas de las sesiones de coaching del Programa Ponle un Tapón al botellón Los jóvenes consumen los fines de semana mayoritariamente, en grandes cantidades y en períodos cortos de tiempo. Los motivos principales que los jóvenes han manifestado que en ocasiones consumen alcohol es la diversión, para relacionarse más, por necesidad de experimentar sensaciones nuevas, para evadirse de las responsabilidades y obligaciones de la vida diaria, para ligar y hacer amigos nuevos y por la necesidad de sentirse aceptado e integrado en el grupo de amigos (“si no bebes eres un aburrido, un aguafiestas”)Los chicos suelen beber más que chicas y aunque la diferencia no es significativa los efectos aparecen antes en ellas. Durante las sesiones de las chicas han expresado sus opiniones sobre sus experiencias con el alcohol y hay una tendencia a querer igualarse con los chicos con respecto al patrón de consumo (mismo tipo de bebida, misma frecuencia y misma cantidad ingerida). Igualmente, en ocasiones, se percibe en sus formas verbales y no verbales, la necesidad imperiosa de mostrar virilidad y valentía, imitando el modelo masculino.En cuanto a si están informados de los peligros del alcohol, los chicos del programa han manifestado que saben perfectamente que la información sea accesible en cualquier momento que ellos lo deseen y en cantidades excesivas, pero no se molestan en pararse a buscar, leer y empaparse. Por tanto, si no hacen uso de esa información no conocen a ciencia cierta los riesgos del alcohol. Según los psicólogos que han participado en este programa manifiestan que los padres están informados que sus hijos consumen y manifiestan que sus hijos han probado el alcohol u otras drogas. Lo que no queda claro es si hacen el esfuerzo de informarse y formarse para guiar a sus hijos en el desarrollo de su propia personalidad, en donde el asentamiento de ciertos valores, podría evitar que el adolescente mismo fuera el que reflexionara después de probar y eligiera una forma más saludable de disfrutar. Otro de los temas que ha llamado la atención a los psicólogos del programa es que los chicos, por lo general, suelen responder muy bien a este tipo de talleres. Aunque parece que vamos a hablar “siempre de lo mismo”, los alumnos finalmente demandan más sesiones, más tiempo y más implicación respondiendo muy bien a la metodología usada. La metodología del programa ‘Ponle un tapón al botellón’ La metodología utilizada en ‘Ponle un tapón al botellón’ es activa y participativa, propiciando que los jóvenes que participan en el programa vayan construyendo su propio aprendizaje, potenciando, principalmente, la prevención y el conocimiento médico de las consecuencias en la salud que puede generar el excesivo consumo de alcohol a edades muy tempranas. Para ello, el desarrollo del programa se divide en tres fases en las que se trabajan distintos aspectos: Sesiones médicas, impartido por médicos y personal de enfermería. En ellas se han trabajado, entre otros, los siguientes aspectos:• Charlas informativas sobre los riesgos del alcohol con especial incidencia en las enfermedades que origina el consumo de alcohol. • Intervención ante intoxicaciones etílicas mediante la técnica del roll playing o simulación de esta situación en la que cada alumno asume un rol distinto, de manera que los jóvenes aprendan cómo actuar en una situación que pueden sufrir en su entorno real.• Estudio clínico y seguimiento de los menores que presenten síntomas de consumo alcohólico.Sesiones educativas, impartidas por trabajadores sociales y psicólogos. En ellas se han trabajado:• Estudio y diagnóstico de la situación social, psicológica y familiar del menor.• Fomento de la autoestima mediante el reconocimiento de sus propias capacidades.• Educación para la resolución de conflictos mediante el diálogo y la negociación. Sesiones deportivas, impartidas por un entrenador, divididas en:• Clases prácticas de baloncesto no fomentando la competitividad, viendo las distintas variantes que ofrece este deporte.• Organización de partidos de baloncesto entre el alumnado y fiestas libres de alcohol basadas en la práctica deportiva.Asimismo, se trabaja con los padres de los jóvenes que participan en el programa desde las habilidades sociales y la concienciación de modelos positivos para sus hijos mediante la técnica de roll-playing o simulación de situaciones de la vida cotidiana.